Carta del editor
Y llegamos a nuestra tercera edición. Nuestra REDvista tiene ya una historia. Breve, pero historia. Hemos recorrido (o, mejor dicho, hemos empezado a recorrer) algunos de los campos de la traducción y sus "aledaños".
Naturalmente, uno de los temas que más nos importa y, probablemente, nos siga importando y preocupando, es la comprensión de este todavía nuevo medio electrónico y el conocimiento de sus posibilidades. Por eso, muchos de nuestros artículos se refieren al mundo de las computadoras (o de los ordenadores, si prefieren).
Hemos hablado en Pico de Oro de qué significa Internet para los traductores, del idioma en los programas de computación, de las características del almacenamiento de datos, de los alcances de la "localización" pero también nos hemos ocupado de otros temas, como la teoría y la práctica de la traducción, y las características de lenguas minoritarias (aunque decididamente no menores) como el caló. Y pretendemos seguir ensanchando el panorama. Queremos, desde este rincón del ciberuniverso, ofrecer una mirada que ojalá ayude a nuestros colegas, como decíamos en nuestra edición anterior, a entender y conocer un poco más el mundo en el que estamos inmersos, el de la traducción.
Así embarcados, en esta oportunidad Alberto Ballestero nos muestra caminos de la red que pueden convertirse en maravillosas herramientas para los traductores, Bernardita Mariotto nos introduce en el campo de la traducción pública (o jurada) y quien esto escribe le da una mirada a otra pantalla objeto de desvelos para muchos traductores, la pantalla grande del cine.
Esperamos, simplemente, que estos artículos ayuden a los profesionales experimentados a ampliar su perspectiva y a los principiantes a ver mejor un mundo que es ancho, sí, pero no ajeno.
Miguel Wald
Jefe de edición
Traductor inglés<>español