Localización

Nuestra REDvista ha entrevistado a dos traductores con amplia experiencia en localización de sitios web y software, Belén Cuéllar y Eliezer Nowodworski, para preguntarles sobre dicha especialidad.
¿Podrían definir las ideas de "localización", "internacionalización" y "globalización"?
B.C.: Localización es "el proceso de adaptar de una lengua a otra el producto de software y la documentación técnica relacionada, de forma que se ajuste al contexto lingüístico y cultural del país al que va destinado".
E.N.: También puede definirse, a muy grandes rasgos, como la adaptación de un producto a un "ámbito local". Es decir, a un conjunto de reglas y datos específicos de un idioma, una cultura y una región, incluyendo una serie de condiciones que pueden transcender la del idioma propiamente dicho.
La localización de software incluye no sólo la traducción de la interfaz (o sea, todo aquello que el usuario puede visualizar en la pantalla, documentación, ayuda en línea y fuera de línea, licencias, material publicitario, etc.), sino también la adaptación, junto con los expertos en programación y desarrollo del software, de otros aspectos que pueden variar con cada cultura.
B.C.: Internacionalización se refiere al trabajo inicial necesario en todo proyecto de localización, que se realiza en la etapa de desarrollo del software y que consiste en diseñarlo de tal manera que se pueda traducir sin necesidad de rediseñar o recompilar el original. En esta etapa tiene lugar la separación del texto (archivos de recursos que contienen cadenas de textos) del código fuente y la evaluación del diseño del software desde del punto de vista funcional y lingüístico-cultural.
Algunas de las consideraciones más frecuentes en esta etapa son: el uso de iconos específicos del país de destino; los formatos fijos comúnmente empleados en ese idioma (direcciones, fechas, moneda); los acrónimos y las expresiones propios del idioma meta; la extensión que requerirá la traducción de textos (las lenguas romances normalmente exigen un 30% más de extensión que el inglés); los requerimientos técnicos de la localización en lenguas asiáticas (como el chino o el japonés) que emplean dos bytes por carácter en lugar de uno; la acomodación para la lectura de derecha a izquierda (como en la mayoría de las lenguas semitas); la restricción del uso de texto en gráficas por los costos y el trabajo adicional que representa; y la capacidad de trabajar con teclados diferentes para diversos idiomas. Un producto debidamente internacionalizado resultará fácil de localizar.
Finalmente, la globalización abarca las actividades de internacionalización y localización, ya que el producto se "globaliza" desde que los ingenieros de software comienzan su tarea, y continúa durante la localización y la traducción de tales aplicaciones. Es un término de la jerga de la mercadotecnia, y responde al proceso de apertura de una compañía a los mercados extranjeros para ampliar las ventas y consolidar negocios con clientes de otros países.
¿Qué son "l10n", "i18n" y "g11n"?
E.N.: Son nombres alfanuméricos. L10n es localización, i18n es internacionalización y g11n es globalización. Representan la cantidad de letras que hay entre la primera y la última en cada palabra, y responden a una simple necesidad de ahorro, dada la longitud de los términos. Se usan con frecuencia en la industria de la localización en el mundo, desde hace ya varias décadas, principalmente en marketing.
¿Cuando nació la disciplina de la localización?
B.C.: Específicamente, la localización de aplicaciones de software se remonta a comienzos de los años ochenta. Al principio, la actividad era relativamente simple. Solía hacerse del inglés a una lengua del grupo FIGS (francés, inglés, alemán y español) y al japonés. El trabajo de localización consistía en la traducción de guías del usuario, material publicitario y mensajes en pantalla, y el resultado final era bien recibido por los países no anglófonos a los que iba destinado. En esos proyectos, el trabajo de localización quedaba relegado principalmente a ingenieros de software, que implementaban las traducciones realizadas por traductores técnicos cuyo perfil profesional no exigía los conocimientos de computación que se requieren en nuestros días.
Hoy la localización se ha convertido en un sector industrial de gran envergadura por la globalización de la economía, y su mercado se centra en el campo de los programas de management y multimedia. Según el informe de Canadian Translation Sectorial Committee, se espera que el consumo mundial de servicios de localización, tanto de contratistas como de personal a tiempo completo, alcance los 4.800 millones de dólares para el año 2003.
¿Qué diferencia hay entre localización (l10n) y traducción?
E.N.: La diferencia básica reside en que la l10n no toma en cuenta solamente el texto (y ya imagino a varios tratando de explicarme que las buenas traducciones tampoco), sino toda una gama de consideraciones, que van desde la posibilidad de aplicación en el medio (por ejemplo, si la cantidad de texto cabe en una pantalla) hasta criterios como el formato de la fecha (que puede llegar a exigir modificaciones en la programación del código fuente).
Además, la localización es casi siempre un trabajo en equipo y el localizador debe interactuar con otros, según el tipo de software del que se trate. Un traductor suele desentenderse de un trabajo cuando lo entrega al eslabón siguiente en la cadena de producción (correctores, imprenta o cualquier otro), pero en la localización sigue trabajando paralelamente a los demás, corrigiendo con ellos y, en muchas ocasiones, comienza ya a preparar la siguiente versión del software.
¿Qué se incluye en la l10n, además del paquete lingüístico?
E.N.: Como dije antes, hay una serie de criterios involucrados y cada proyecto debe ser estudiado por separado. Ante todo, debe incluir todo aquello referido al ámbito local al que está dirigido. Por ejemplo, en los países formados por provincias, muchos se sienten molestos cuando, en un formulario, encuentran el rubro "estado". El localizador debe tener esto en cuenta y traducirlo como "provincia", si el texto está destinado a un país donde así se estructura la división política, o como "estado/provincia", si es un producto que va a ir tanto a unos como a otros.
Otro punto que suele surgir cuando los productos no han sido debidamente internacionalizados es la cantidad de cifras que se pueden incluir en el campo del número telefónico (en Estados Unidos, los prefijos zonales tienen tres cifras y los números de los abonados, siete; en París o en Buenos Aires los números de los abonados son de ocho cifras). También deben revisarse con ojos críticos los gráficos, ya que no siempre los iconos son intuitivos para todas las culturas y algunos pueden resultar ofensivos. La versión árabe de Word, por ejemplo, no incluye el icono opcional con el dibujo de un cerdito, tabú entre los musulmanes. Curiosamente, aunque también es tabú en la religión judía, sí aparece en la versión hebrea.
¿Qué herramientas necesita el localizador?
B.C.: El hardware y el software (en la misma versión que usaron los ingenieros que lo desarrollaron) necesarios para ejecutar la aplicación que va a ser traducida, incluyendo las herramientas de traducción con las que se decida trabajar; la versión del sistema operativo en el idioma al que va a ser localizado el software; la versión en el idioma original de la aplicación que va a ser traducida, incluyendo la ayuda en línea y la documentación colateral existente; las actualizaciones previas; los glosarios en línea relativos al producto; y las actualizaciones de dichos glosarios de que se dispongan.
Además, necesita cierta familiaridad con las fases interrelacionadas en localización (l18n, diseño de interfaces, pruebas, etc.); conocimientos amplios en computación (saber lo que es un "string" o cadena de caracteres, una "UI" o interfaz del usuario, compilación de archivos, etc.); y se valoran los conocimientos en herramientas de traducción y de manejo de terminología (Trados, Transit, DejaVu, SDLX, etc.) y de los principales sistemas operativos (Windows, Unix, Macintosh).
¿Se puede localizar sin herramientas especiales de software?
E.N.: Sí, pero hay varias herramientas que pueden facilitar mucho la tarea, desde la posibilidad de abrir uno mismo los archivos fuente y los recursos hasta las memorias de traducción, que son particularmente efectivas cuando se trata de texto repetitivo (a veces con muy ligeras variantes) y cuando es importante que varios traductores que trabajan al mismo tiempo deban mantener coherencia en la terminología. No considero "especiales" algunas que ya son estándar, como los editores/procesadores de texto en el sistema operativo relevante. Muchas veces hay herramientas que son requisito para poder realizar un proyecto, aunque no siempre están relacionadas con la traducción propiamente dicha (por ejemplo, programas gráficos, el Adobe Acrobat, etc.).
¿Qué criterios se usan para cotizar un trabajo de localización?
E.N.: Depende del trabajo y, una vez más, surge la necesidad de flexibilizar criterios y estar abiertos a varias posibilidades. Hay partes que son de texto y pueden (con énfasis en "pueden", que no ha de entenderse como "deben") cotizarse por palabra. Hay otras partes que no se pueden medir en palabras o caracteres, por lo cual la principal unidad pasa a ser el tiempo. Una cotización puede incluir diversos criterios; por ejemplo: x por palabra para los textos simples que se escriben en procesador, y por palabra para los textos que deben ser "pescados" dentro de archivos de recursos y z por hora para el resto.
¿Cómo se determina la calidad de una localización?
B.C.: El producto final ha de causar la impresión de que el material ha sido diseñado y creado en el país meta, de tal manera que pase inadvertido el trabajo de adaptación realizado. Antes de su lanzamiento y a lo largo de su localización, el producto se envía al departamento de pruebas, donde se le hacen pruebas periódicas hasta que queda libre de errores y es considerado aceptable tanto desde el punto de vista de su funcionalidad como de las reglas lingüísticas y culturales del país meta.
E.N.: Aunque es una perogrullada decir que el lenguaje debe ser claro y estar bien traducido, en muchos productos personalizados hay requisitos ex profeso de términos específicos que son, desde el punto de vista lingüístico, verdaderas aberraciones. En un producto de calidad debe haber coherencia y consistencia en el uso de la terminología, y la ayuda y la documentación deben reflejar lo que realmente ocurre en la pantalla.
El resultado localizado, ¿es otro producto o el mismo en otro idioma?
E.N.: En los software comerciales, que se venden en tiendas, el producto suele ser el mismo con ligerísimas variantes y, naturalmente, la interfaz hombre-máquina y la documentación en otro idioma. En los productos personalizados ya es otro cantar. Pongamos como ejemplo un programa desarrollado para un banco norteamericano que se localiza luego para sus filiales europeas. La versión europea (incluida aquella localizada al inglés británico) puede llegar a tener otros campos relacionados con diferentes tasas, gravámenes o impuestos, que forman parte de la cultura bancaria europea pero no de la estadounidense. O un programa que usa Telefónica en España, pero que debe localizarse para poder ser usado en las compañías que tiene esa empresa en Hispanoamérica.
¿Cómo se determina la calidad de un localizador?
E.N.: Además de ser un buen traductor (punto en el que no me detendré por falta de espacio), debe tener capacidad para trabajar en equipo con los demás miembros del proyecto (programadores, diseñadores gráficos, traductores, personal de marketing, etc.) y versatilidad para ir aceptando modificaciones sobre la marcha. Como en todo proyecto, debe ser responsable de sus obligaciones y saber respetar los cronogramas, ya que un retraso en su eslabón puede ser crucial para el resto de la cadena.
¿Cuál es el futuro de la localización de páginas web?
B.C.: Con la globalización de la economía, la presencia en Internet se ha hecho imperativa para cualquier negocio que desee abrir mercados al extranjero. Con más de 158,5 millones de personas en línea, y considerando que más de la mitad reside fuera de los EE.UU., cuesta cree que el contenido de la red está aún, en gran medida, enfocado al público estadounidese. Ello implica una gran demanda de localización de páginas web (y sus actualizaciones y mantenimiento) en varios idiomas a fin de satisfacer y aumentar el número de usuarios/clientes en otros países. Se estima que para el 2003 la cantidad de material en idiomas diferentes al inglés representará más de la mitad del total de la red.
La localización de páginas web requiere de habilidades específicas para este medio: conocimientos de los requisitos técnicos de la localización de páginas en lenguas no romances (estos idiomas exigen dos bytes en lugar de uno por carácter, por lo cual se presentan dificultades específicas para procesar sus textos); conocimiento de las leyes y regulaciones del país meta y de sus estrategias de mercadotecnia y publicidad; consciencia del ancho de banda de que disponen los diferentes países; nociones fundamentales de diseño de páginas web (por ejemplo: reducción al mínimo de gráficas para evitar largas esperas al bajar la página; correcto uso de los espacios estratégicos de una página; evitar en lo posible el tener que desplazar el cursos hacia abajo para leer contenidos); selección de herramientas de localización adecuadas; conocimiento de conversión de textos en html, y un equipo de localización que permita actualizar y mantener las páginas con la rapidez que exige este medio.
Se suele decir que "la Internet lo está cambiando todo", y lo cierto es que, al menos, está exigiendo la rápida creación e implementación de muchas y nuevas prácticas en las relaciones comerciales en línea, y modificando la naturaleza de los procesos y los requerimientos técnicos de la industria de la localización de sitios web.

Belén Cuéllar
Traductora inglés<>español
email@picodeoro.com
Eliezer Nowodworski
Traductor inglés>hebreo<>español
elinow@netvision.net.il
 

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