Para quienes consideran una mudanza

El problema de muchos migrantes o turistas en Internet reside en cómo sacar el máximo provecho de su traslado. Hay quienes hablan de la necesidad de "mudarse a Internet" pues allí está el futuro. Yo me limito a afirmar que es, sin duda, el presente. Quienes no se han mudado juegan con cierta desventaja; quienes ya nos hemos mudado debemos aprender a sacar provecho del paso dado. La mudanza tiene un gran potencial, y casi todos lo explotamos de acuerdo con nuestra manera de entenderlo. Salgamos, entonces, a dar un breve paseo por la "ciudad".

Como suelen hacer los guías de turismo, comenzaré con una reseña histórica. Internet es un nombre genérico para varias cosas, de las que destacaremos tres partes: la World Wide Web (Malla Mundial, o web), el correo electrónico y los newsgroups. Como fenómeno mundial, comenzó al principio de la década de los noventa, pero cobró impulso con la popularización de la web, que, a diferencia de lo que muchos suponen, no es Internet, sino solamente una parte de ella. Este método permitía la presentación de hipertexto, no solamente texto, sino también componentes gráficos, sonoros, de animación, etc. No es un invento de los estadounidenses, sino un desarrollo del CERN, laboratorio europeo de física de partículas.

Pero centrémonos ahora en lo que tiene relación directa con la traducción. Pasaré revista muy breve a los dos barrios periféricos, antes de dirigirme al centro. Entre los muchísimos edificios y calles posibles, me concentraré exclusivamente en aquellos que tienen relación directa con la traducción o la interpretación, y dejaré a un lado muchos aspectos que no dejan de tener interés, pero que exigen tiempo del que no disponemos.

Los newsgroups

Los newsgroups recuerdan en sus líneas edilicias la arquitectura que solía verse en los antiguos BBS, solo que con una interfaz mucho más atractiva e intuitiva. Mediante estos nodos se puede compartir información y crear debates sobre un tema en concreto. Cada newsgroup es como un gran tablero de anuncios en el que los usuarios "clavan" sus mensajes y las respuestas a esos mensajes. De esta manera, se van construyendo hilos (threads) según los subtemas que surgen. Existen decenas de miles de newsgroups, aunque su popularidad va en descenso.

Tomemos, por ejemplo, una traducción que incluye terminología típica del cricket. Si preguntamos a otros traductores, podremos llegar a obtener respuestas muy variadas. Una opción maravillosa que se nos presenta es averiguar si existe un grupo que se dedique a discutir sobre el tema. Si la respuesta es sí, podremos enviar un mensaje a dicho grupo, en el que explicaremos: "Soy traductor, tengo dificultades con tal término, y agradezco a quienes puedan enviarme una respuesta a mi dirección privada". La experiencia exige tener cierta paciencia: hay que estudiar cómo funciona el newsgroup en cuestión y las respuestas no suelen ser inmediatas. A diferencia de lo que sucede en los foros de traductores, la gente que no está en la profesión no entiende la urgencia y se permite tomarse su tiempo. Pasemos ahora a un barrio vecino.

Las listas de distribución

Ésta es una zona que se está superpoblando en los últimos años, gracias al generoso hospedaje gratuito que ofrecen varios servidores a cambio de la posibilidad de insertar publicidad en los mensajes. Hacia junio de 1999, se estimaba en dos millones el número de listas… pero recuerden que los datos de hace unas semanas pronto pierden validez. La proliferación de listas de distribución ha llevado a un cambio radical en la concepción de muchas profesiones, y la nuestra no es una excepción. (Para obtener información acerca de listas de distribución para traductores, acceda al apartado "Chats and Forums" de la sección Enlaces de Pico de Oro.)

Existen ciertas pautas de netiquette muy importantes, ya que ayudan a disminuir el tráfico, aumentar la velocidad de las comunicaciones y reducir la posibilidad de difusión de virus informáticos:

 

Hasta hace cinco o seis años, todo traductor apuntaba que la nuestra es una profesión de solitarios. Hoy en día, todos nos sentimos acompañados por comunidades virtuales de colegas; sabemos que no estamos solos.

Hay otro barrio importante, pero por el que pasaremos de largo en esta excursión. Es el barrio del chat, que trabaja con una tecnología ligeramente diferente (comunicación síncrona) y tiene sus propias reglas.

La world wide web

Por último, llegamos a la famosa world wide web. Gracias al uso de un lenguaje genérico, el HTML, podemos colocar en la red páginas de hipertexto: texto, imágenes, animación, sonido, vínculos que permiten pasar de una página a otra, etc. En los últimos años, se ha invertido la tendencia, y surgen cada vez más sitios no-estadounidenses en gran variedad de idiomas.

Las bases de datos

Los traductores tenemos a nuestra disposición montones de recursos; tantos que, si no los manejamos con cuidado, el riesgo puede ser mayor que los beneficios. Comenzaré por mencionar las bases de datos, tanto de trabajos como de traductores. Allí se encuentran sitios de agencias o de compañías a las que podemos ofrecer nuestros servicios. Existe la posibilidad de poner nuestro propio sitio para promocionarnos y páginas de traductores que han hecho trabajos maravillosos. En cada uno de sus sitios podemos encontrar vínculos con glosarios u otras herramientas que pueden ser de gran utilidad. La mayoría de las asociaciones de traductores cuenta ya con su propia página web. Hay, además, información para profesionales y bases de datos que permiten a los potenciales clientes ponerse en contacto con los traductores, y una cantidad abrumadora de glosarios, diccionarios y enciclopedias. Se puede encontrar, también, información que no está en diccionarios y que, muchas veces, se subestima. Por ejemplo, si tengo que hacer algo sobre un producto de una compañía, las visitas al sitio de esa firma o de otras empresas del ramo me pueden ayudar a "palpar" la terminología en uso y, quizá, hasta a leer explicaciones sobre productos de la misma familia. (Para obtener mayor información acerca de recursos para traductores disponibles en Internet –como diccionarios, asociaciones, publicaciones, eventos, escuelas de traducción, etc.–, acceda a la sección Enlaces de Pico de Oro.)

Por otro lado, uno de los problemas es, en esta era, la superabundancia de información y cómo encontrarla, antes de poder determinar si nos sirve o no. Es fundamental, entonces, que comprendamos dos conceptos esenciales: los anillos y los motores de búsqueda.

Los anillos

Los anillos (rings) son sitios especializados que concentran una enorme cantidad de vínculos relacionados con un tema específico. Suelen incluir "buscadores" que permiten, precisamente, buscar entre las páginas indexadas. Por ejemplo, existe un anillo que vincula a casi todas las páginas que tienen que ver con la cardiología en el mundo entero. Se divide en varias categorías: publicaciones, reseñas de libros, direcciones de clínicas y hospitales, web pages de cardiólogos, glosarios, etc.

Si alguien tiene conocimiento de un anillo sobre un tema específico, le conviene comenzar su búsqueda por allí.

Los motores de búsqueda

Una de las formas de buscar cuando no tenemos una dirección para comenzar es la de los motores, que nos ayudan a encontrar –en la gran base de datos que es la web– documentos que contengan una cadena o un criterio determinado. Para que nuestras búsquedas sean eficaces, debemos tener en cuenta cómo funcionan. Los más populares y usados son AltaVista, Excite y Yahoo!, aunque hay muchos más. También existen los metabuscadores, que someten la consulta a varios motores al mismo tiempo.

La necesidad de dominar la búsqueda en motores puede compararse a la de conocer el idioma y las costumbres locales, o a la de dominar el método por el que está catalogada una biblioteca. En la web hay millones de páginas y billones de palabras. Es probable que se encuentre lo que necesitamos, pero no nos servirá de nada si no sabemos cómo llegar.

Todos los motores tienen sus limitaciones. La mayor parte busca según palabras clave; otros (como askjeeves o electronic-monk) permiten el uso de lenguaje coloquial, por lo que se les pueden preguntar cosas como: "Where can I find articles on Shakespeare?". Algunos (como Excite) concatenan conceptos. Por ejemplo, si busco "corazón", me dará también páginas que contengan temas relacionados, aunque la palabra "corazón" no aparezca. Estas búsquedas pueden y deben restringirse mediante el uso de operadores lógicos, para evitar la mezcla de las arterias con las canciones de Julio Iglesias.

Algunos consejos

Para búsquedas eficientes, recomiendo fervientemente leer la ponencia de Manon Bergeron y Susan Larsson en el Congreso de la ATA. Resumo los 10 puntos principales:

 

  1. Analizar la pregunta antes de determinar el tipo de búsqueda y de motor que vamos a utilizar: ¿Queremos aprender más sobre un tema en el idioma original o en el de destino? ¿Estamos buscando la definición de un término o su traducción?

     

     

  2. Formular la consulta con tiempo y con paciencia.

     

     

  3. Elegir palabras clave que ayuden a encontrar sobre un tema.

     

     

  4. Analizar la cantidad de respuestas obtenidas. Si son demasiadas (es probable que así sea), restringir la búsqueda añadiendo una o dos palabras.

     

     

  5. Si la palabra pertenece también a un campo que no tiene absolutamente nada que ver con lo que buscamos, estrechar la búsqueda excluyendo una palabra.

     

     

  6. Si no hay resultados, revisar si la palabra está bien escrita, probar con otras o con otro motor.

     

     

  7. Evaluar la calidad de las respuestas. No basta con encontrar cientos de miles de sitios: es imprescindible evaluar la relevancia de las respuestas para lo que estamos buscando.

     

     

  8. Volver a buscar, en la red o en textos impresos, si existe algo que valide la respuesta encontrada.

     

     

  9. Marcar aquellas cosas que pueden resultar promisorias para regresar después de terminado el trabajo.

     

     

  10. Sistematizar lo encontrado. Una investigación no sirve para nada si la vez siguiente debemos repetir todo el proceso desde el inicio.

     

Sugerencias importantes

 

Recordemos que los distintos motores indexan de manera diferente los sitios, por lo que los resultados pueden ser muy diferentes. De cualquier manera, conviene mencionar un dato estadístico de hace unos meses para dar una idea del problema de las búsquedas eficaces: a mediados de 1999 había aproximadamente tres millones de sitios en la web, que albergaban ochocientos millones de páginas y casi doscientos millones de imágenes. Un estudio exhaustivo demostró que el motor de búsqueda más completo era Northern Light, que cubría el 16% de la red. Lo seguían AltaVista y SNAP, con algo más del 15% cada uno. El muy popular Yahoo! no llegaba al 8%.

Los operadores lógicos

Mencioné antes los operadores lógicos, cuyo uso correcto debemos aprender a dominar, aunque no son válidos para todos los buscadores y cada uno deberá aprender a usar su motor favorito. Si preguntamos algo irrelevante, la respuesta será irrelevante. Si preguntamos por "Bill", no solo obtendremos numerosas respuestas sobre, por ejemplo, Gates y Clinton, sino también sobre bill of sale, bill of exchange o el Bill of Rights. Una cosa es buscar "autos" y otra "concesionarios+Ford+Buenos Aires".

Los operadores lógicos son, básicamente, los siguientes:

 

Veamos, ahora, unos ejemplos prácticos de su sintaxis:

 

El uso correcto de estos operadores debe ser el primer filtro para limitar la búsqueda a lo más preciso y exacto. Aunque nos encante la investigación, debe haber cierta proporción entre el tiempo dedicado a buscar y el resultado tangible, que en nuestro caso puede ser la cantidad de hojas que traducimos por día.

So riesgo de parecer monotemático, insisto en el carácter dinámico de estas herramientas. Es muy probable que entre dos visitas a un sitio encontremos cambios, muchas veces sustanciales. Conviene volver a pasear por sitios interesantes.

Mis sugerencias: salir, pasear, mirar escaparates, admirar la arquitectura; no dejar de anotar dónde está ese restaurante tan tentador con menú ejecutivo o cuales son las playas de estacionamiento cercanas a la zona de los cines; aprender las manos de circulación de las calles, los recorridos de las líneas de autobuses, la ubicación de las estaciones de metro; aprender a manejarse en esta ciudad y a sentirse como en su propia casa. No lo duden: en estos momentos, Internet es su casa, y cada uno deberá decorarla de la manera que le resulte más agradable.

Lo demás también es importante

El marco muy general de este artículo –y su nivel quizás básico para muchos– me trae a la memoria una de mis anécdotas favoritas del Talmud. En hebreo, se dice "sobre un solo pie" a las cosas hechas con rapidez. El significado es "en el tiempo que se puede aguantar parado sobre un solo pie".

Se cuenta que un hombre se dirigió a los grandes rabinos de su época para que le enseñaran toda la Torá, el Pentateuco (que es la base misma de la religión y la cultura judías), en un solo pie; es decir, en el menor tiempo posible. Para todos los rabinos –que se pasan la vida estudiando la Torá y sus exégesis– semejante pedido era un insulto, y ni siquiera le respondieron. Hasta que el hombre llegó al viejo Hillel, famoso por su tolerancia y su moderación. Hillel le respondió que todo el Pentateuco se podía resumir en un versículo ("Amarás a tu prójimo como a ti mismo") y en la interpretación que él le daba: "No harás a otro lo que no te gusta que te hagan a ti". Ésa es la parte más conocida de la anécdota. Pero el pícaro Hillel agregó, luego: "Lo demás también es importante, y deberás salir y estudiarlo".

No es mi intención compararme con el viejo Hillel ni con un sabio talmúdico, pero al atrevimiento de reducir todo a un par de frases, me veo en la obligación de decirles que… lo demás también es importante; deberán salir y estudiarlo.

Eliezer Nowodworski

Traductor inglés>hebreo<>español
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